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¿Qué es un ser humano?
Por Martinus
1. El hombre común en la tierra no sabe qué es un «ser humano»
En nuestra vida cotidiana, cada uno de nosotros vive en un estado o modo de vida que llamamos «humano». Sin embargo, hay millones y millones de personas que no saben lo que es un ser humano. En este sentido, estos millones de personas no están muy por delante de los animales. Al fin y al cabo, tampoco saben lo que es un animal. Un león no sabe lo que es un león, igual que un cocodrilo, una serpiente, un buey, etc. no saben lo que son. Simplemente viven y mantienen su existencia en virtud de su instinto de autoconservación. El hecho de que sean leones, serpientes, cocodrilos, bueyes, etc. es sólo una designación que se les ha dado en la percepción humana. La percepción que los animales tienen de sí mismos es muy diferente, al igual que la percepción que tienen de los seres humanos también es, naturalmente, muy diferente de la percepción que los seres humanos tienen de sí mismos. Pero los humanos tienen una conciencia mucho más avanzada o desarrollada. Son más capaces de reconocer el aspecto o la forma de vida del animal que el propio animal.
2. Sólo el ser iniciado conoce la verdadera identidad de los seres vivos
Pero al igual que el hombre es superior al animal, en realidad también hay seres que son superiores al hombre y pueden vislumbrar mejor su modo de vida y su destino que el propio hombre. Estos seres tienen una percepción del ser humano terrenal completamente distinta a la de este mismo ser. Son estos seres que se han iniciado orgánicamente por la propia naturaleza. Han alcanzado un cierto estado de desarrollo en el que viven en un estado de iluminación cósmica que les permite reconocer las leyes cósmicas del universo, su estructura y, por consiguiente, la verdadera identidad de los seres vivos. El hecho de que la vida y la existencia, los seres vivos, las sustancias, la materia o los movimientos, el proceso creativo en la naturaleza, los minerales, las plantas, los animales y los seres humanos les parezcan diferentes que al terrícola ordinario no iniciado se convierte en algo evidente.
3. Los seres iniciados no pueden revelarse por su organismo físico, sólo por su conocimiento espiritual
¿Quiénes son y dónde están estos seres iniciados? – A la gente corriente le puede resultar difícil creer que existan seres así. Cada uno de ellos exclamará que nunca ha conocido o visto a un ser así. Y es cierto. En primer lugar, el ser cósmico, orgánicamente iniciado en la tierra, es una inmensa rareza y, por lo tanto, no se conoce, e incluso se negará su existencia. En segundo lugar, no se puede conocer al ser iniciado en el plano físico en carne y hueso mientras no se le pueda conocer espiritualmente. Incluso si se encuentra a tal ser, sólo se verá un cuerpo físico que es como cualquier otro organismo terrestre, e incluso su belleza no siempre es comparable a la de un terrícola ordinario. Así que, físicamente, el iniciado está en realidad camuflado.
Lo que hace de este ser un iniciado no son atributos físicos destacados como ser un virtuoso del boxeo, la halterofilia, el fútbol o el ciclismo. Entonces sería muy fácil para la persona promedio en la tierra identificar al iniciado. Son cualidades completamente diferentes las que fundamentan la apariencia del iniciado. Este otro es algo psíquico, algo espiritual, algo que es directamente invisible físicamente en el plano material o en la esfera del pensamiento que limita la mentalidad o conciencia humana terrenal general. Este algo psíquico, que es el fundamento del ser iniciado, es, para el ser no iniciado, un colosal conocimiento cósmico que a su vez es lo mismo que el conocimiento de todo el lado psíquico de la existencia, es decir, el lado de la vida del que el hombre ordinario aún no sabe nada. Si una persona tiene mucho o poco conocimiento no puede verse externamente. Sólo se revela cuando el ser iniciado manifiesta este conocimiento por escrito o de palabra. Pero incluso entonces, al hombre común le resultará muy difícil conocer al iniciado, ya que sencillamente no puede comprender este conocimiento, y mucho menos creer que pueda basarse en la experiencia directa al igual que el conocimiento físico. Por lo tanto, el hombre común se inclina a pensar que el iniciado es un fanático y que su visión de la vida es fantasía o algo anormal.
4. Sólo puedes conocer y ver a la persona con la que estás en la misma longitud de onda
Ver al ser cósmicamente iniciado como un fanático, como un ser enfermo o anormal, es lo mismo que no ver al iniciado. Ver y conocer al iniciado es entrar en una longitud de onda mental con este ser. Sin este contacto, el no iniciado no puede conocer al iniciado ni iniciarse él mismo. Debe permanecer en su ignorancia o en las tierras de bajas frecuencias mentales en donde, como los animales, todavía no sabe lo que es él o cualquier ser vivo. Ver al ser cósmicamente iniciado como un fanático, como un ser enfermo o anormal, es lo mismo que no ver al iniciado. Ver y conocer al iniciado es entrar en una longitud de onda mental con este ser. Sin este contacto, el no iniciado no puede conocer al iniciado ni iniciarse. Debe permanecer en su ignorancia o en la tierra baja mental donde, como los animales, todavía no sabe lo que es él o cualquier ser vivo. Sólo puede conocer y ver a la persona con la que está en la misma longitud de onda. Un deportista excelente puede valorar o reconocer a otro deportista. Un buen futbolista, o alguien para quien esta forma de manifestación lo es todo, puede conocer, ver y valorar a otro futbolista. Pero no puede ver ni juzgar si ese otro futbolista tiene grandes conocimientos o habilidades en otros campos. En otras palabras, sólo puede ver al futbolista en el otro hombre. El futbolista es incapaz de juzgar si este otro hombre es el futuro profesor Bohr o un gigante de la física teórica o de otra ciencia. (Hasta donde sé, el profesor Bohr fue en su día un futbolista consumado).
5. Sólo podemos reconocer la parte de la vida en la que tenemos conocimiento
Y lo mismo ocurre con el juicio de todas las personas sobre otras personas. Sólo pueden juzgar las cosas por medio de las mismas cosas. Del mismo modo que la física sólo puede reconocerse a través de la física, el espíritu o el conocimiento espiritual sólo puede reconocerse a través del espíritu o del conocimiento espiritual. Por supuesto, en aquellas áreas de la vida y la existencia en las que nosotros mismos no tenemos conocimiento, no podemos reconocer lo que vemos. Todo nuestro juicio sobre la vida y la existencia, incluida nuestra propia identidad y destino, sólo puede experimentarse y reconocerse en virtud del conocimiento que poseemos. Este ámbito intelectual es, pues, nuestro único faro móvil. Sólo con esta luz podemos ver. Donde no tenemos conocimiento, la vida y la existencia se encuentran en una oscuridad mental total. Aquí el camino de la vida es invisible. Todo ser no iniciado debería grabarse esto en su conciencia con letras de fuego. Entonces evitaría vagar tan confiadamente por los senderos que los ángeles no se atreven a pisar y que conducen directamente al estanque de azufre o Ragnarok, que a su vez es lo mismo que el dominio de toda clase de destinos infelices.
6. La creación lógica sólo puede tener lugar en virtud de un creador pensante intencional
Para poder juzgar a un ser humano, hay que tener un conocimiento previo de la estructura del ser vivo. Si no tenemos esto, no podemos saber nada de la estructura más elevada de la vida en el ser humano. Entonces vemos el lado físico del ser humano o aquella parte del ser humano que se encuentra dentro de los campos en los que tenemos el conocimiento y los sentidos para experimentar directamente. Entonces, para nosotros, el ser humano será sólo el exterior con el que podemos entrar en contacto a través de nuestros conocimientos y sentidos. Entonces el hombre se convierte para nosotros sólo en el futbolista, el albañil, el carpintero, el matemático, el médico o el ministro, el ladrón, el bandido, el matón, el bastardo o el príncipe, etc. Pero, ¿expresa alguno de estos términos el análisis real del hombre? – ¿No son todos los seres humanos algo muy distinto de lo que puede expresarse con estos términos y otros similares? – ¿Qué expresan estos términos? – Sólo expresan métodos particulares de manifestación. Una organización particular de la energía y la materia, que a su vez aparece como creación lógica. Pero los métodos de manifestación que producen la creación lógica no pueden existir independientemente. Sólo pueden existir como efectos de una causa. En este caso, la causa se convierte en un creador pensante. Si no fuera un creador pensante, la creación no podría ser lógica, lo que de nuevo significa tener plan o propósito. Nunca hemos visto ni veremos jamás que la materia muerta pueda crear algo con propósito. Sólo un ser vivo puede tener voluntad e intención y transferir este deseo a la manifestación en la materia. Dondequiera que haya una creación lógica o intencionada, sólo puede ocurrir en virtud de un creador pensante invisible e intencionado.
Detrás de todos los fenómenos creados, y por tanto también detrás de los seres humanos, hay un creador invisible que piensa lógicamente. Lo que vemos de los seres humanos, lo que vemos de los animales, son por tanto fenómenos especiales, creados a propósito. Los vemos aparecer y perecer. Nacen y mueren. Esto ha dado lugar a la superstición de que el ser vivo es un ser mortal, una ser que se crea y volverá a perecer. ¿Por qué la gente tiene esta idea?– ¿No es precisamente porque aquí se enfrentan a algo sobre lo que no tienen conocimiento directo? – Por tanto, deben atenerse a lo que ven con sus sentidos físicos. Y entonces sólo ven creación, existencia y transitoriedad, todo según un plan lógico. Pero no ven al creador invisible, que es la causa de las cosas, y que es el único que puede beneficiarse de esta creación lógica. Este creador invisible no puede ser visto con los sentidos físicos. Estos sólo son sentidos diseñados para experimentar la creación, pero no son herramientas para la experiencia directa del creador. El hecho de que exista tal creador pensante y, por tanto, experimentador, detrás de la manifestación física visible, se convierte en realidad por el hecho de que la creación sea lógica. Que sea lógica significa que es apropiada y, por tanto, destinada a cumplir un propósito. Pero una cosa construida con un propósito revela un deseo manifestado y su cumplimiento, lo que a su vez revela voluntad y pensamiento lógico. En otras palabras, toda una serie de expresiones físicamente invisibles de un origen igualmente invisible de este deseo y de la creación de su cumplimiento.
7. El hombre es un espíritu vivo, pensante, que se manifiesta y experimenta
La experiencia de este creador invisible sólo puede realizarse a través del pensamiento, que a su vez es una experiencia psíquica. Detrás de los procesos físicamente visibles de la creación hay un origen psíquico, pero como psique es lo mismo que espíritu, un ser humano, al igual que cualquier otro ser vivo, se convierte en un espíritu emergente. Su apariencia física externa es, por tanto, sólo algo secundario en el análisis del ser vivo. Lo más importante, lo real, la verdad absoluta sobre el ser vivo es que es un espíritu. En consecuencia, sólo puede ser experimentado por medio de espíritu o los sentidos espirituales. ¿Qué es entonces la percepción espiritual?
Es el pensamiento lógico, la intuición o la adquisición de conocimientos espirituales. Quien sólo vive del conocimiento físico será un ignorante espiritual y, por tanto, un ser espiritualmente muerto que sólo puede percibir el lado físico del ser vivo. Como esto es sólo temporal o transitorio, esta persona cree que es el análisis del ser vivo. Así, no comprende que este análisis es sólo el análisis del cuerpo o del organismo físico. Percibe al creador como idéntico al análisis de las cosas creadas, porque no puede ver otra cosa que las cosas creadas físicamente. Todavía no tiene suficiente espíritu o psique, pensamiento o conciencia para percibir con su lógica al el creador eterno invisible que inherentemente está detrás de su organismo físico.
El hombre es, pues, un espíritu vivo, pensante, que se manifiesta y experimenta. Pero al ser así, se hace visible como imagen de Dios. ¿Qué es Dios sino el espíritu invisible, lógicamente pensante y creador, que está detrás de todas las fuerzas lógicas constructivas y destructivas de la naturaleza? – ¿No se trata exactamente del mismo proceso de construcción y descomposición que en el organismo físico del hombre o de cualquier otro ser vivo? – Cuando detrás del organismo físico de todo ser vivo hay un yo creador, constructor y descomponedor y que, por tanto, sobrevive estos dos procesos, o un creador invisible, ¿por qué no habría también un yo superviviente y experimentador correspondiente detrás de todos los demás procesos físicos de creación, construcción y descomposición de la naturaleza? –
8. Todo ser vivo es una revelación eterna de Dios
Para el investigador y pensador desarrollado, puede convertirse así en una expresión de la más alta lógica o actitud científica y, por tanto, en un hecho teórico que el «hombre» es sólo una expresión temporal de un espíritu que vive, piensa y crea en el organismo, eternamente indestructible y, por tanto, inmortal, del mismo modo que el universo o todos los diversos procesos de la naturaleza son sólo la expresión de un espíritu lógicamente pensante, creador y, por tanto, también eterno e inmortal a través de estos procesos físicos de creación. Y así, por medio del pensamiento lógico, puede convertirse en un hecho teórico para el ser no iniciado y en una experiencia auto experimentada para el ser iniciado cósmicamente, que todo ser vivo y, por consiguiente, también el espíritu vivo que hay detrás del hombre, es una revelación eterna del mismo principio que lo que llamamos Dios. El espíritu que hay detrás del ser humano físico, así como el espíritu que hay detrás de cualquier otro ser vivo, es una revelación eterna de Dios.
Manuscrito para una conferencia impartida por Martinus en el Instituto Martinus, el domingo 1 de octubre de 1950. Mecanografía y títulos de los párrafos por Torben Hedegaard. Aprobado por el consejo 08.12.2019. El artículo no ha sido publicado anteriormente en Kosmos. ID del artículo: M0695.
© Martinus Institut 1981, www.martinus.dk
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