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Otros responden

¿Por qué ser vegetariano o practicar el veganismo?

Pregunta
Un lector, que recientemente ha empezado a estudiar las obras de Martinus, ha observado que la mayoría de interesados en Martinus son vegetarianos, y pregunta por qué.
Otro lector cuenta que ha sido vegetariano desde que hace 8 años comenzó a leer El Tercer Testamento. Era, naturalmente, partiendo del deseo de no colaborar en la matanza de animales y también el conocimiento del karma que le sigue a esto. Ahora el lector en cuestión quiere dar un paso más y pregunta si Martinus ha escrito algo sobre el beber leche, usar cuero y piel, en resumidas cuentas el uso de todos los productos de animales que contribuyen a causarles a dichos animales sufrimientos inconcebibles.

Respuesta
Vamos a ver la primera pregunta: ¿Por qué la mayor parte de hombres se vuelven, tarde o temprano, vegetarianos cuando han trabado conocimiento con los análisis de Martinus? Con una sonrisa en los labios se puede quizá responder diciendo: ¿Qué viene primero, el huevo o la gallina? En otras palabras: Qué viene primero, el interés por un modo de vivir más humano o el deseo de una explicación lógica de los sufrimientos a que hombres y animales son objeto. Porque la compasión hacia otros surge, sin duda, principalmente en los hombres que están saciados de sufrimientos y asesinatos y que buscan una explicación sobre la vida que apele tanto al sentimiento como a la inteligencia. Se empieza a pensar sobre por qué.

Como de costumbre, Martinus también considera esto dentro de un gran proceso evolutivo. Uno no se vuelve humano, ni tampoco vegetariano, de un día para otro. Por esto, no hay ningún motivo en absoluto para ser intolerante hacia quienes comen carne. En el librito temático n.º 5, La alimentación ideal, cuenta Martinus que un impulso mundial espiritual o cósmico pasa por la Tierra. Esta ciencia del espíritu desencadenará un idealismo, una moral y una cultura superior y de mayor pureza que el idealismo, la moral y la cultura actuales. Y con ello “la conciencia de la humanidad terrena llegará así mismo a su perfección por lo que respecta a la alimentación”. Se trata, en otras palabras, de un largo proceso evolutivo a escala mundial.

La mayoría puede observar este proceso en sí mismos. Hace tiempo que hemos dejado de matar a otros hombres, en este punto cumplimos, por consiguiente, el quinto mandamiento. La mayoría también ha avanzado tanto en evolución humana que no podrían clavar un cuchillo en el pescuezo de un cerdo para obtener un asado o matar a un ternerito para comer su carne. Pero cuando el cadáver de un cerdo o de un ternero está “bonitamente” descuartizado en el mostrador refrigerado del supermercado, lo compran y lo comen sin pensar más detalladamente sobre los inconcebibles sufrimientos que han pasado los animales. En otras palabras, ¡se es capaz de matar y hacer sufrir con tal de que tenga lugar por medio de otros!

¿Cómo avanzar a partir de este lugar en la evolución? Martinus responde de manera clara y precisa en el símbolo n.º 25 del volumen 2 de La Imagen Eterna del Universo: “Esta faceta o parte cósmica de la conciencia de los hombres que aún está muerta o duerme tiene que resucitar o ser despertada. Y esto no puede suceder sólo predicando la alimentación vegetariana a los hombres que, en muy alto grado, son capaces de matar animales, sino que, en cambio, sucede de un modo automático por medio de los arcos de destino de la ley del karma que dejan que los seres experimenten las consecuencias de las muertes y sufrimientos que han causado a los animales”.

Aquí tenemos una explicación sumamente corta y precisa de la necesidad de la oscuridad. A través del violento destino que la humanidad terrena atraviesa surge AUTOMÁTICAMENTE una facultad humana en el hombre concreto. Antes éramos capaces de ir a la guerra y matar a otros hombres. Hoy la mayoría ya no puede hacerlo. Algunos hombres son capaces de matar ellos mismos a un animal para comérselo. Hay muchos que ya no pueden. Y el paso siguiente es entonces no ser en absoluto capaz de participar en el hecho de causar a los animales sufrimientos inconcebibles, y uno se vuelve vegetariano.

Martinus también ha explicado cómo la ley del karma puede funcionar en la práctica en este campo. Los arcos de destino que regresan no dan lugar necesariamente a los mismos hechos, sino al mismo principio. Si un hombre come carne, este hombre no es comido, claro está, por un caníbal. Pero, ¿cuál es el principio que caracteriza a quienes comen carne? Uno mata (o deja que otros maten) a los animales, no por odio, cólera o celos, sino simplemente como un acto aparentemente “casual”. Y a uno le tienen sin cuidado los violentos sufrimientos de que son objeto los animales, o simplemente no piensa en ellos. ¿Qué dice Martinus sobre el subsiguiente karma? Uno pude estar expuesto a, por ejemplo, accidentes de tráfico, que dan lugar a homicidios “casuales” o sufrimientos “sin sentido” a lo largo de la propia encarnación. En otras palabras: Uno es afectado por las mismas energías fundamentales que él mismo ha mandado.

En relación con el símbolo mencionado, Martinus habla directamente de dos clases de karma debidos a la alimentación animal: Arcos de destino cortos, que estimulan la mala salud y las enfermedades que pueden surgir del comer carne. Y arcos de destino largos “que constituyen la reparación del karma de sufrimiento, asesinato y muerte que los hombres han infringido a los animales. Estos arcos de destino pueden extenderse a lo largo de varias vidas físicas terrenas antes de desencadenarse”. De este modo también pueden tener lugar los desencadenamientos de karma concentrados que conocemos como guerras, terror y otros acontecimientos violentos. Martinus concluye que “mientras la humanidad mate y coma animales, no podrá de ningún modo terminar con su experiencia de los sufrimientos, día de juicio final o cataclismo”. En otras palabras, lo que aquí tratamos es un problema muy grave para todos.

Y vamos a la otra pregunta: Termina la evolución aquí o se avanza un paso más y uno se esfuerza para no comer ni usar en absoluto productos de animales. Martinus no ha escrito directamente sobre el concepto veganismo. Pero a los violentos sufrimientos que la humanidad sufre los denomina un “baño mental purificador”, que poco a poco nos elevará por encima del principio mortífero. En otras palabras, se trata de un proceso lento, a lo largo del cual cada uno de nosotros se transforma. Paso a paso avanzamos en nuestra compasión con los sufrimientos de otros.

A muchos les extraña que Martinus escriba en el cap. 31 de La alimentación ideal que “la leche fresca es también recomendable para los nuevos vegetarianos”. Pero aquí debemos recordar que esto fue escrito hace mucho tiempo, en 1933, y que mucho ha cambiado desde entonces. Los productos lácteos, que hoy podemos comprar, son en su mayor parte acentuadamente productos industriales, y la agricultura está hoy industrializada en tal grado que entonces apenas se habría creído posible. La consecuencia de esto es que “los animales usados para la producción” están sujetos a condiciones imposibles de describir. Vacas que permanecen en el establo toda su vida, terneros que se mata inmediatamente después del nacimiento o son mandados a otros países, donde son criados bajo condiciones indescriptibles en recintos muy reducidos. Se trata en muy alto grado de homicidio y sufrimientos en relación con la producción industrializada de carne, leche, piel y cuero.

¡En qué proceso de aprendizaje nos encontramos todos nosotros! Aquí cada cual debe encontrar su camino, ayudado por los arcos de destino y la larga evolución moral. 

    (Hans Wittendorff, Kosmos n.º 6, 2005 – edición en danés)

© Martinus Institut
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